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  Jueves 2 de septiembre de 2010 Año XI ~ Nº 474 | Ed.Imp. 624 | Del 31/07/2010 al 11/09/2010  
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CIUDAD ACTUALIDAD | Ed. 455 |14
Los Efectos colaterales del temporal en Córdoba
La lluvia deja un incremento del 50% en los siniestros por humedades

José Ignacio de Quesada
j.quesada@lacalledecordoba.com

El número de partes de incidencia en las compañías de seguros se ha disparado en los últimos meses. Las deficiencias en la construcción o la ausencia de mantenimiento en los edificios antiguos son las principales causas
La lluvia no sólo es buena, sino que también es necesaria. El agua es un recurso natural escaso y hay que apreciarlo, pero bien es verdad que ningún exceso, a la larga, es bueno. Se ha demostrado claramente con el invierno húmedo y lluvioso que está padeciendo el sur de la península que ha desencadenado trágicos sucesos, como el desbordamiento del Guadalquivir en puntos diseminados a los largo de todo su cauce, con el drama humano que supone para quienes tienen sus viviendas a orillas del río.

Pero tanta lluvia está ocasionando otro tipo de problemas mucho menos excepcionales que los desbordamientos, como son las humedades y las filtraciones de agua en las viviendas. Y es que, como sostiene el presidente del Colegio Profesional de Mediadores de Seguros de Córdoba, David Salinas, “el número de partes de incidencia a las compañías se ha disparado en los últimos meses”.

Lo cierto es que es complicado de cuantificar, pero según señala Salinas, el número de partes tramitados por EPG y Salinas, su empresa, en relación a siniestros relacionados con las condiciones meteorológicas de los últimos meses se ha incrementado en un 50 por ciento. Una cifra que avala el Responsable de Centros de Tramitación del Grupo Zurich en Córdoba, Francisco José Alamino. Según él, entre Diciembre, Enero y Febrero su empresa, que cuenta con 9.000 pólizas en vigor en la provincia, ha atendido poco más de 500 siniestros achacables al temporal de lluvia, cuando el año pasado y por los mismos motivos, se atendieron menos de 300 casos. En los mismos términos se manifiesta el director de la oficina de Vitalicio Seguros en Córdoba, Agustín Alcántara, quien, pese a que prefiere no dar ninguna cifra “puesto que no hemos hecho tal balance, sí que es cierto que ha subido muchísimo, y no sólo en viviendas, sino también en establecimientos comerciales y naves industriales”.

Los perjuicios que está ocasionando tanta lluvia afectan por igual a puntos de toda la ciudad, sin importar la localización exacta del inmueble en el que aparecen las molestas humedades o goteras. Si bien, los tres coinciden en afirmar que las cifras son más abultadas en función de unos criterios que podrían ser ordenados en función de la antigüedad del edificio, las labores de mantenimiento o rehabilitación que deberían haberse llevado a cabo en ellos, así como por los materiales de construcción utilizados en cada caso.

En este sentido, el presidente de la Agrupación Arquitectos Urbanistas del Colegio de Arquitectos de Córdoba, Juan Carlos Cobos, explica que, “cuando llueve mucho, es normal que salgan humedades, y no sólo en los techos, sino también en las paredes y, especialmente, las que están pegadas al suelo, que es el que recoge más la humedad”.

De esta forma, hacer un mapa de las zonas más afectadas resulta muy complicado, aunque tal y como explica el presidente del Colegio Oficial de Administradores y Fincas Urbanas y Rústicas de Córdoba, Francisco Ruiz Abril, los puntos de concentración más importantes se encuentran “allí donde hay casas más antiguas, como en la barriada de La Electromecánica, en Olivos Borrachos, El Zumbacón, San José Obrero, Cañero y algunas zonas de Santa Rosa”. Así mismo, las casas más antiguas del centro histórico y otras nuevas, estas ubicadas al pie de la sierra -especialmente en chalés, viviendas unifamiliares y viviendas de pocas alturas y adosadas-.

Para las compañías de seguros, el problema hay que buscarlo en las deficiencias de construcción de los edificios. Alamino sostiene que “las construcciones en el sur de España, en general, están peor preparadas que las del norte”. También hay quien hace referencia a la inclinación de las cubiertas de los edificios -excesivamente planas- para soportar tanta lluvia en tan poco tiempo, y a la baja calidad de las construcciones. Una cuestión con la que disiente Cobos que, pese a que reconoce que la construcción masiva de edificios al calor del boom inmobiliario ha restado calidad a las construcciones, considera que las casas elaboradas bajo el Código Técnico de Edificación en vigor “deberían estar preparadas para soportar esta cantidad de lluvia, y más”. Así, afirma que, “no se construye mal, pero se podría construir mejor”.

 

Derrumbes

Lo cierto es que los siniestros por humedades que llegan a las oficinas de seguros son relativamente poco importantes si se comparan con un derrumbe como el que ha acontecido recientemente en Olivos Borrachos. Según dice Cobos, “el origen del derrumbe, lógicamente, está en la humedad, pero decir que se van a caer masivamente edificios como consecuencia de las lluvias sería alertar sin ningún tipo de fundamento. En su opinión, el incremento de humedades siniestrables en Córdoba está más ligado a los materiales y a las técnicas de construcción; y explica que, en los edificios que se construyeron después de la guerra civil y hasta los años 50 se empleaba masivamente el tapial, una técnica que consiste en hacer muros de carga encofrando tierra, cal y paja y dejando que se compacte. “Al entrarle dentro el agua, los materiales se diluyen y terminan por caerse”, señala.

Por eso, el arquitecto insiste en apuntar, especialmente para las personas que residan en edificios muy antiguos, algunas pautas de comportamiento tras la aparición de grietas y humedades en las paredes o techos. “Si cabe un pelo, no hay por qué preocuparse, se repara y ya está. Si cabe una tarjeta de crédito, hay que estar alerta y vigilar si crece. Y, finalmente, si cabe un dedo es cuando hay que llamar a los técnicos para que revisen la construcción”, sentencia.

823 litros por metro cuadrado desde el mes de septiembre
Comenzó a llover antes del puente de la Constitución y no ha parado, prácticamente, durante tres meses. Parece que el cielo ha ofrecido una tregua y que el sol ha terminado por aparecer después de muchos días nublados. Es momento para hacer un recuento de la causante de las molestas goteras y filtraciones.

Así, según el Observatorio Meteorológico de Córdoba, entre el uno de diciembre y el 28 de febrero llovió el 62 por ciento de las jornadas (56 de 90 días), mientras que diciembre, con 303 litros, fue el que acumuló más agua, seguido de febrero, con 202,6 litros y de los 145,4 de enero.

El organismo abunda en las cifras y señala que desde el 1 de septiembre se han recogido 823,7 litros en Córdoba, lo que en términos porcentuales significa un 165 por ciento más que en el mismo período del 2009.

Asimismo, estos 823,7 litros suponen también haber superado el registro de todo el año agrícola 2008/2009, según el cual, en Córdoba cayó una media de 421,9 litros por metro cuadrado.



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