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ACTUALIDAD |
Ed. 448 |14
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El fantasma de la gripe A se desvanece
La tasa de incidencia pasa de 100 a 33 casos por 100.000 habitantes en un mes y los especialistas creen que “no es probable que aumenten los contagios en los próximas semanas”
Antonio Higuera a.higuera@lacalledecordoba.com
La pandemia más temida de los últimos años, la gripe A (H1N1), ha perdido virulencia hasta llegar a registrar una incidencia sobre la población que no deja de ser meramente anecdótica. Tal es así que los datos compilados por la Delegación provincial de Salud durante las últimas semanas ponen de manifiesto que la prevalencia del virus continúa cayendo en picado precisamente en fechas en las que las autoridades sanitarias auguraban un repunte de los contagios de gripe A, lo que deja ineludiblemente en evidencia la alarma y las campañas de prevención que se han generado en torno a este polémico virus.
Las estadísticas hablan por sí solas. En la provincia de Córdoba, en apenas un mes, se ha pasado de registrar 100 casos por cada 100.000 habitantes a detectar únicamente 33, según los datos de Salud con fecha del pasado 21 de enero. Además, la inmensa mayoría de los pacientes contagiados han sido atendidos en los centros de Atención Primaria al no revestir complicaciones que precisaran de ingreso hospitalario, hasta el punto de que los responsables sanitarios reconocen que “desde hace varias semanas no tenemos ningún ingreso en el hospital por gripe A”, apunta Rafael Fernández-Crehuet, jefe de Medicina Preventiva del Hospital Reina Sofía.
La OMS yerra en sus previsiones
Y es que las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que puso sobre aviso antes del verano a las autoridades sanitarias de todo el mundo acerca de la amenaza que suponía la nueva cepa del virus de la gripe, no se han cumplido llegada la época más proclive para el aumento de contagios, de ahí que algunos de los especialistas cordobeses más reputados en la materia pongan ahora en duda los protocoles seguidos por la OMS.
“Los datos que se han dado para justificar la virulencia y la alarma generada por la nueva gripe no se corresponden con el contexto sanitario de nuestro país, ya que proceden en su mayoría de países en vías de desarrollo que se localizan en el hemisferio sur”, sostiene el responsable de Medicina Preventiva del Reina Sofía, quien también reconoce a su vez que “en materia de prevención contra pandemias es muy fácil quedarse corto o excederse con las perspectivas de incidencia”.
Lo que sí parece descartado afortunadamente a estas alturas es que los contagios vayan a aumentar en número y gravedad en los próximos meses. En opinión de Fernández-Crehuet, “la cepa del virus que está circulando actualmente no es probable que aumente su incidencia en las próximas semanas”, aunque esto no significa que “deje de mantenerse el sistema de vigilancia puesto que ahora el verdadero peligro son las mutaciones”, recuerda este especialista.
Recelo a vacunarse
A pie de calle, los ciudadanos han pasado del miedo a una pandemia que se antojaba irreversible al desinterés por el virus. Quizá la muestra más esclarecedora de este proceso está siendo la baja afluencia de personas que han acudido a los centros de salud de la provincia a solicitar la vacuna contra la gripe A . Lejos queda ya la compra masiva de mascarillas que se produjo en algunas zonas tras conocerse por primera vez las fatales consecuencias que la gripe estaba provocando en los primeros países afectados por el virus y también la adquisición, en muchos casos a través de internet y sin prescripción facultativa, del controvertido retroviral Tamiflu.
Esta menor percepción de peligro ha originado que de la escasez de vacunas que algunos auguraban se haya pasado a un excedente de inyectables, dado que la mayor parte de la población de riesgo, que en el caso de la provincia se cifraba en unas 161.000 personas, continúa sin vacunarse. A tenor de los datos facilitados por la delegación de Salud a este semanario, únicamente se han suministrado 37.359 dosis del antídoto, lo que significa que solamente ha decidido vacunarse el 23,2 por ciento de la población de riesgo.
“Actualmente la actividad de vacunación es mínima en toda la provincia”, apunta Manuel Cascos, secretario provincial del sindicato de enfermería Satse, quien considera que “ha habido mucho recelo por parte de la población a vacunarse y una gran falta de información desde el principio”.
Hay que recordar que entre los grupos de riesgo se incluía a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los adultos y bebés mayores de seis meses con enfermedades crónicas, las embarazadas y al personal sanitario, un colectivo que “en su inmensa mayoría ha decidido no vacunarse”, reconoce Cascos, quien cree que las cifras de vacunaciones no ascenderán mucho a partir de ahora dado que “las vacunas son empleadas para prevenir del contagio antes de los periodos de mayor virulencia y hacerlo ahora ya no tendría mucho sentido”.
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¿Qué pasará con las vacunas que sobran?
El protocolo de actuación para prevenir de la Gripe A (H1N1) forzó a las autoridades sanitarias a adquirir un total de 687.620 dosis para vacunar a los grupos de riesgo andaluces. En el caso de Córdoba, la primera remesa de inyectables comprendía 66.300 dosis que fueron distribuidas por los centros de salud de toda la provincia a principio de noviembre. Dos meses después, la incidencia del virus ha sido considerablemente menor de la esperada y el problema ahora es que sobran vacunas.
“Las vacunas tienen el inconveniente de que caducan, de modo que, aunque el virus no sufra ninguna mutación el año que viene, no se podrían utilizar para prevenir los contagios”, apunta Rafael Fernández-Crehuet, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Reina Sofía. De momento, no ha trascendido la cifra de inyectables que conforman el excedente en Córdoba.
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