logo lacalledecordoba.com
  Miércoles 23 de julio de 2014 ESPECIAL DEMANDA CONTRA BBK BANK CAJASUR
logo lacalledecordoba.com

Herramientas
TXT- | TXT+ | Recomendar | Imprimir
 BUSCADOR 
AVANZADA

 Actualidad
Economía
Editoriales
El Personaje
Infraestructuras
Inmigración
Política
Reportajes
 Culturas
Capitalidad Cultural
Libros
Política
 Opinión
Editoriales
El Observador
La Letra Pequeña
La Voz de los Tontitos
Nacional
Otro Que Tal
REPORTAJES CULTURAS | Ed. 420 |20
Bordadoras, pintoras y decoradores embellecen la Feria
Las manos que adornan el real

Mantones de manila, sombreros cordobeses, carruajes y casetas decoradas con esmero hacen que el Arenal luzca más bonito; labores muy minuciosas que no siempre son valoradas

Mónica Jurado
m.jurado@lacalledecordoba.com

Qué sería de la feria sin un sombrero cordobés, un buen mantón da manila sobre un traje de flamenca y una caseta donde disfrutar de estos días de fiesta donde se baila mucho, se come en exceso y se duerme poco. Quizá no se presta atención, pero entre los detalles que alegran la vista y enriquecen la estampa de una de las citas más tradicionales y populares están las manos de muchas personas que se han dedicado los últimos días, y en ocasiones meses, a trabajar para que, tanto el escenario del Real como los propios visitantes de la Feria, luzcan lo mejor posible.

Y si no que se lo digan a Sonia Rojas, decoradora de profesión que desde hace cinco años hace un trabajo “extra” las semanas previas al alumbrado como es decorar varias casetas. Este año se ha ocupado de dos casetas, la suya, El Salmorejo, La Castañuela de Madera, y también del Palco del Ayuntamiento, “no puedo con más, la verdad que estos días tienes que concentrar mucho trabajo en poco tiempo”, admite Sonia quien añade que poner en pie una caseta con todos sus servicios no es tarea fácil, fontaneros, albañiles, electricistas, y para rematar, la decoración, “mi trabajo es el último que se hace, por eso me veo justo los días anteriores al alumbrado yendo a diario al Arenal”. Esta dedicación, no obstante, no aparta a Sonia de disfrutar de la feria, “es verdad que cuando llega el día yo ya estoy un poco saturada, pero si no es porque me gusta tanto esta fiesta, no me metía en estos berenjenales”, resume la decoradora.

 

Tradición + imaginación

Sonia adorna las casetas tradicionales, un sector en el que cabe poco la innovación, pero donde, no obstante, cada año, introduce alguna novedad. Porque, aunque se trate de “casetas de toda la vida”, donde los colores básicos en la decoración son albero y burdeos o albero y verde, alguna tendencia sí que existe, por ejemplo en el revestimiento de la caseta. “Hemos pasado de los lunares a otro tejido que se lleva más este año, como es el yute o tierra de saco, un yute estampado con flores, para tapar todo lo feo”, argulle Sonia, añadiendo que otro de los elementos que no pueden faltar son los farolillos, cientos de ellos para adornar el techo de la caseta. En las llamadas ‘tradicionales’, otros elementos muy recurrentes, son los accesorios de obra, es decir, ventanas y puertas de reja que dan un aspecto más solariego y andaluz a la caseta, sin olvidar, por supuesto, las flores naturales en sus correspondientes tiestos.

La innovación tiene igualmente poco espacio en otro de los completos que dibujan mejor la estética de la feria, y que es un símbolo de la cultura local, como es el sombrero cordobés. Mario Roldán, de Sombrerería Rusi, lo sabe bien; con un negocio centenario, la tienda abrió en 1903 en el centro de Córdoba, siendo la más antigua de la ciudad y “probablemente de Andalucía”, lleva prácticamente desde el mes de noviembre atendiendo encargos, pero no sólo de Córdoba, también de ferias y romerías de otras localidades como Sevilla, Huelva, Málaga o Jerez. “En estos meses hay mucho trabajo, desde enero estoy a tope”, indica Mario, quien añade que el trabajo que realiza es totalmente artesanal en el que para hacer cada sombrero tarda unos dos días, “hay que tomar al cliente la medida, y hay que seguir un proceso de entallado, secado y cosido”. La modernidad en este quehacer artesanal entra principalmente por la combinación de colores, pues sólo hay dos tipos de sombrero cordobés, “el bajo de copa y alto de copa”, el color sí sigue una tendencia que marcan los sastres y que si en años anteriores se centraba en la gama de beige y marrones, “lo que más me están encargando este año son grises claros con adornos azules”. Mario trabaja solo en su taller, es un negocio familiar, los heredó tras jubilarse el padre, y en él pasa muchas horas, sentado ante el molde que ajusta las telas, por eso cuando llega la feria el artesano dice estar “saturado, aunque siempre gusta ir al Arenal y ver cómo lucen los sombreros que tú has hecho”.

 

‘Restaurar’ en lugar de comprar

Pero no todos lucen adornos nuevos cada año, el trabajo artesanal tiene su precio, detalle que no obstante, “no todo el mundo valora”, por eso Mario Roldán también dedica gran parte de las horas de trabajo al mantenimiento de sombreros cordobeses que hiciera otros años. Un sombrero cordobés hecho a mano cuesta entre los 130 y los 300 euros, así que pocos son los que encargan uno cada año, pero los mandan “restauraurar” cuando llevan con él tres o cuatro años, “lo que suelen necesitar es cambiar la cinta o restituir el fieltro de piel de liebre, material del que están hechos”. El estropicio depende del grado de cuidado que haya tenido el cliente, “se manchan de cubata, por ejemplo”, y también de cómo traten estas piezas durante el resto del año, “hay que sacarlo de la caja de vez en cuando para que se oree”.

La tónica de reciclar o restaurar una prenda es también habitual cuando se trata de complementos tan característicos del traje de flamenca como el mantón de manila. Uno hecho a mano, en seda natural, puede alcanzar los 6.000 euros, “pero hay otros más baratos, de 300 ó 400 euros que dan el pego”, afirma Carmen Checa, propietaria de una tienda que lleva su nombre y bordadora de piezas artesanales como mantillas, casuyas o mantones de manila. Carmen reconoce que “ya se hacen pocos mantones”, y si bien es innegable la presencia de esta prenda en las calles del Real, la calidad varía mucho, pues aunque se pueden ver buenas obras, también es habitual echar mano de los que se pueden encontrar en los bazares multiprecio que inundan los barrios de Córdoba.

“No todo el mundo está dispuesto a pagar tanto dinero por esta prenda” declara Carmen, “en la feria se puede manchar, lo pueden quemar, olvidarlo y además, un buen mantón pesa mucho, esa es precisamente una de sus características”, indica la bordadora, quien añade que este año ha tenido varios encargos para recomponer mantones. La mayoría de ellos están estropeados por el paso del tiempo, “con la tela pasada, por ejemplo”, si bien lo más común es que a sus manos lleguen piezas con algún enganche, quemaduras de cigarro o con los flecos muy deteriorados. Así, Carmen arregla los mantones que llegan en mal estado, una tarea minuciosa y compleja, porque ella no usa “sobrepuesto”, es decir, un trozo de tela bordada para reparar el daño, “sino que voy rehaciendo el bordado original, agrandándolo”.

Un mantón de calidad también precisa de cuidados, por ejemplo, no puede estar mucho tiempo colgado, “estropea la tela”. El polvo también es un gran enemigo, por ello Carmen indica que lo mejor es guardar el mantón en una talega de pan de las antiguas hechas de algodón, y envolver en otra tela pimienta blanca dentro de la misma talega.

 

Para todos los gustos y bolsillos

Si para exhibir un mantón “buenecito”, hay que pensárlo dos veces, otro de los complementos más tradicionales que sí están al alcance de la mano en estos tiempos de crisis es el abanico; uno pintado a mano con decoración exclusiva, se puede encontrar desde los 12 euros. Inmaculada Alarcón se dedica a pintarlos y afirma que durante el mes de mayo es cuando más vende, comienza con la temporada de los patios, su taller está en pleno barrio de San Basilio y por allí ha pasado hasta Rappel para comprarle un par de abanicos cuya decoración sale directamente de la imaginación de Inmaculada.

Esta artista, - también pinta azulejos y otro tipo de cerámica -, afirma que decora con estilo más tradicional, “sobre todo con flores”, para las clientas de más edad, mientras que al público más joven le gusta lucir un abanico que innove en la decoración, de ahí que utilice motivos geométricos y combinaciones y colores, de los más claros a los más llamativos, precisamente “como uno de los que se llevó Rappel en fucsia y pistacho”.

Otra de las tradiciones que más protagonismo tiene durante estos días reside en disfrutar de la fiesta sobre un coche de caballos. Alquilar uno durante la semana de feria puede alcanzar los 3.000 euros, es una cifra alta justificada por la cantidad de horas que tiene detrás. Antonio Gómez es cochero y lleva diez años dedicado al mundo del enganche. Gómez indica que participan en el paseo de caballos casi toda la semana, y cada día necesitan al menos cuatro horas para poner todo a punto. “Hay que lavar los caballos, trenzarlos, y ponerles la guarnición correspondiente al carruaje”, explica este profesional quien añade que también hay que dar un repaso al carro y a la indumentaria que llevarán los cocheros, “la de pechera es la más tradicional en Andalucía, aunque está la inglesa, en la que se usa chistera”. Antonio considera que es necesario hacer más esfuerzos por mantener la tradición ligada al mundo del caballo, “la gente no sabe todo el trabajo que esto tiene, habría que entenderlo o al menos respectarlo más, y por ejemplo, en la feria cuando los carruajes están haciendo el paseo, que la gente no se cruce”, sostiene el cochero, quien trabaja intensamente estos días para que su carruaje pasee la Feria, y hacer del Arenal un oasis de la diversión y la dispersión.

Tradición hasta en el moño

Las tradiciones y lo artesano también se refleja estos días en detalles como el peinado, que tiene su protagonismo en el Taller Artesanal de Peluquería “El moño cordobés”, una cita que se repite desde hace diecisiete años en la caseta municipal del Real. Mari Carmen Vázquez es la encargada de que todas las mujeres sean mayores, adolescentes o niñas, puedan lucir, si así lo desean, el peinado típico de Córdoba. Durante dos horas peina en su stand a cerca de 50 mujeres, “ya tengo incluso alguna ‘clienta’ habitual que se pasa todos los años”, afirma Mari Carmen, pues “el moño tiene su lugar en la feria, quien no lo lleva es porque no sabe hacerlo”. Para esta peluquera hacer un moño cordobés no es cualquier cosa, ella lleva años fijádose en los peinados que tenían las musas de Julio Romero de Torres, “el moño auténtico nace de la mitad de la cabeza para caer en la nuca”; si bien es posible hacer otras combinaciones como utilizar turbiones (especie de tirabuzones) y trenzados. Mari Carmen opina que este peinado forma parte de la cultura popular de Córdoba pero que sigue vigente, no sólo para la feria, sino también para acudir a cualquier cena, boda o evento social.



Salidas Laborales

Decálogo
Cartas al director
Comentarios
Staff
Tarifas Publicidad

Museos
Monumentos
De Interés
Pts. de Información

Hemeroteca Digital
Artículos RSS
Salidas Laborales

473 | 472 | 471
470 | 469 | 468
 


-----------------------------------------------------------
2000-2014 © Copyright   El Semanario la Calle de CÓRDOBA
correo@lacalledecordoba.com | publicidad@lacalledecordoba.com