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| TEATRO |
CULTURAS |
Ed. 369 |26
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La ‘fantástica’ osadía de Chivite
En plena crisis autoral del teatro, el escritor cordobés arriesga estrenando su obra Sharaija murió con trece años, un cuento para adultos sobre el fin de la infancia
Julia Zafra j.zafra@lacalledecordoba.com
Nuevos textos para nue vos tiempos. Así sintetiza el director de teatro Carlos María Blanco la sequía en la dramaturgia actual.
Y es que el relevo autoral del teatro está en crisis. Faltan obras frescas que reciclen este arte y los dramaturgos “van a lo seguro”. Pero, como apunta, “no sólo hay vida después de los clásicos, sino que hay mejor vida”.
Como revulsivo en mitad de este estancamiento, el escritor cordobés Eduardo Chivite ha tomado la última iniciativa para llevar a escena un texto propio. Eso será los días 21 y 22 en la Escuela Superior de Arte Dramático.
La obra en cuestión, Sharaija murió con trece años, está dirigida por Blanco e interpretada por alumnos y profesores de la escuela.
Blanco, que ya había dirigido La Vaquera de la Finojosa, obra del también cordobés Paco Benítez, asegura que “lo excepcional de Eduardo es que es poeta y joven, por lo que el resultado es una obra llena de frescura”.
Una cualidad que el director echa en falta en el teatro actual. “Está demostrado que hasta los poetas pueden hacer teatro. Tienen potencial, pero no siguen escribiendo porque resulta arriesgado. Como consecuencia, nos encontramos con obras muy trilladas”.
Para Blanco hay un teatro para cada época y de la misma forma que los clásicos analizaron los grandes problemas del ser humano, “los autores de hoy deberían indagar en los actuales como la inmigración o la violencia. El público se sentiría más cercano a esos problemas que a los de Edipo”, apostilla.
Y hay autores que investigan diferentes cauces expresivos y buscan una identidad propia del teatro actual, pero es cierto que “para que el público vaya a ver una obra tiene que ser de un autor conocido”. De esta forma, hay obras que se escriben que no salen del cajón, tercia Chivite.
Se trata de una cuestión de riesgo, pues calidad les sobra a los autores cordobeses y ahí están Antonio Rojano, Antonio Gala, Paco Benítez y Miguel Romero Esteo, “que hasta se estudia en los libros de textos”, para constatarlo. “Lo que ocurre es que el teatro resulta caro. Es el hijo rico de la literatura”, agrega.
Ambos coinciden en que una obra de teatro tiene que ser buena, barata y, sobre todo, vendible. Hay que tener en cuenta que los textos contemporáneos se mueven por unos circuitos independientes que también tienen que subsistir, pero en Córdoba ni siquiera se da el caso. “Sólo está el Teatro Avanti y ahora el del Mercado en la Magdalena. Se necesita iniciativa privada que dé cabida al teatro de vanguardia”, sostiene Blanco.
Será por eso que Chivite lo ha tenido “complicado”. Para sacar adelante su obra, él mismo ha asumido la producción. Unos 6.000 euros de inversión en vestuario, iluminación y escenografía, entre otros, para una representación que sólo podrán disfrutar quinientas personas. “Todo un privilegio”, defiende Chivite.
Para todos ellos “es la primera vez que se meten en una aventura de estas características”, incluido el autor que, tras doce años trabajando en esta ópera prima en solitario, que mezcla poesía y teatro, verá cobrar vida a sus personajes.
Una historia con mensaje
Chivite narra en Sharaija murió con trece años una historia infantil para adultos, plagada de personajes fantásticos entre los que destaca una niña fantasma que simboliza la infancia.
“Es amiga del protagonista que la olvida conforme va creciendo”. Con todo, no encierra un mensaje a lo Peter Pan. “Lo que trata de contar es que hay que crecer, pero despacio”, aclara el autor.
Se trata pues de “una obra de teatro familiar a medio camino entre la realidad y la ficción”, añade Blanco. Un compendio de razones para quien quiera huir de la “rutina dramática” y contribuir al futuro del nuevo teatro.
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El teatro también se lee
Como el teatro también es literatura, la Feria del Libro abrirá un hueco en su agenda para la presentación de esta obra de Eduardo Chivite, la primera que afronta en solitario y editada por la Bella Varsovia en 2007.
Para verla en papel, Chivite ha vivido toda una odisea por aquello de que apenas hay editoriales que publiquen teatro y de que su obra, una amalgama de géneros literarios, sea difícilmente catalogable, cuenta. “A Elena (Medel) la conozco desde que tenía unos quince años y ya entonces empecé a hablarle de esta istoria. Hasta que al final ella y Alejandra (Vanessa), que publican lo que quieren, me lo propusieron”, recuerda.
“El problema es que tenemos en la cabeza que el teatro es sólo algo que se monta encima de unas tablas, y no algo que se lee”, lamenta.
La firma de ejemplares de Sharaija murió con trece años tendrá lugar el sábado 26, a las 12.00 horas, en la carpa central de la feria.
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