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  Jueves 2 de septiembre de 2010 Año XI ~ Nº 474 | Ed.Imp. 624 | Del 31/07/2010 al 11/09/2010  
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ENTREVISTAS CULTURAS | Ed. 279 |22
Pedro Marfil | Arqueólogo, experto en la Mezquita Catedral de Córdoba
Pedro Marfil: “En conservación estamos bajo cero”

El arqueólogo cuestiona las actuaciones institucionales sobre el patrimonio cordobés, al que considera único

Guadalupe Carmona
g.carmona@lacalledecordoba.com

Cádiz es su ciudad natal, pero Córdoba la laboral. De hecho, Pedro Marfil lleva 17 años trabajando sobre el patrimonio cordobés, para el que ha dirigido las excavaciones de Cercadillas, los Baños Califales, los Baños de San Pedro, los de la Pescadería, Santa Clara, la Iglesia de San Pedro y la de la Magdalena. Y aunque, bromeando, se defina como “fontanero arqueológico”, su especialidad no son sólo los baños. Principalmente, por lo que lo buscan hasta en el extranjero es por ser un experto en la Mezquita Catedral, de la que ha realizado el estudio de la fachada oeste, la excavación del Patio de los Naranjos, la fachada este de Abderramán I, la Sala de Abluciones de Hishen I y la Cúpula de la Maqsura, entre otras cosas.

 

- El dicho popular dice que en Córdoba, cada vez que se intenta construir, aparecen restos arqueológicos. ¿Cómo afectan estos yacimientos al desarrollo urbanístico de la ciudad?

- Más bien, lo que afecta es el desarrollo urbanístico de la ciudad al desarrollo urbanístico de los restos, no al revés, porque los restos estaban antes. El planteamiento que se ha extendido sobre que la Arqueología son la cuatro piedras que frenan el progreso, es fruto de una intención política. A raíz del descubrimiento del yacimiento de Cercadillas, en el año 91, el gobierno de Herminio Trigo, promovió una auténtica campaña de desprestigio para crear en la opinión pública un sentimiento contrario a la Arqueología. Así se podía destruir un yacimiento para construir la estación en una zona determinada y no trasladarla 800 metros, ya que se estaba especulando con esos terrenos que habían al lado.

 

- ¿Se actúa correctamente con los yacimientos que se encuentran?

- Pues existe un problema de fondo: saber si la ciudad apuesta de verdad por su patrimonio o no. Es decir, en Mérida, por ejemplo, se ha creado un consorcio de la ciudad monumental que gestiona las excavaciones y los restos arqueológicos como un bien, como un patrimonio. Entonces, antes de que vayan a excavar en un sitio donde saben que puede aparecer algo, ya están planificando cómo lo van a aprovechar para hacer atractiva la ciudad, ya que han conseguido que la Arqueología sea un reclamo turístico. Aquí en Córdoba lo que se hace es que, cuando aparecen, se busca la manera de cómo quitarlo o destruirlo para que no pueda perjudicar. Es decir, que el planteamiento es totalmente perverso en sí mismo.

 

- ¿Qué tienen de especial los yacimientos cordobeses respecto a los de otras cuidades?

- Se le ha dado mucha importancia últimamente a los restos romanos y, aunque la Córdoba romana tuvo su importancia como capital de la Bética, cuando de verdad la ciudad ha destacado ha sido en época Omeya. Eso se está olvidando desde el punto de vista de la promoción, e incluso de la misma investigación universitaria, y aquí lo que de verdad es extraordinario son sus monumentos de época Omeya, porque son únicos en el mundo. En cuanto a romano, Córdoba es una ciudad más.

 

- ¿ Y qué pasa con la dinámica cultural? ¿Se encuentra al mismo nivel que el patrimonio?

- Hay un poco de desequilibrio, pero no sólo a causa de las instituciones, sino también porque el ciudadano de Córdoba espera a que se le den las cosas, no se mueve. En ese sentido, es una ciudad que tiende a ser estática, algo que le viene de herencia desde el siglo XVIII.

 

- ¿Se está trabajando bien en la conservación del patrimonio?

- Hay que diferenciar por un lado las labores de conservación, y por otro las labores de restauración. Conservar es que se mantengan, y restaurar es una actuación de recuperación. Dicho esto, en conservación estamos bajo cero, salvo excepciones como la Catedral, que tiene su equipo permanente de técnicos. Pero en los demás monumentos se actúa en restauraciones, y una restauración es como la operación de un médico porque se ha ido dejando una enfermedad hasta que no hay más remedio. Por tanto, es preferible que exista una vigilancia, una conservación y un mantenimiento de los monumentos cordobeses, a una restauración que en definitiva implica una agresión, pues afecta de forma fuerte sobre el edificio.

 

- ¿Qué le parece la posición de la Junta entorno al Silo, de que sirva de almacén momentáneamente de restos arqueológicos?

- La Junta por lo menos ha buscado dar una solución, ya que los arqueólogos tuviéramos que almacenar los restos en nuestras casas era una locura. Los restos deben estar custodiados y con garantía de que lleguen a las generaciones futuras.

 

- Todo por el overbooking del arqueológico, ¿no hay una falta de previsión por parte de la administración competente, en este caso, de la Junta?

- No creo que sea una falta de previsión, sino que la buena intención de que el Museo Arqueológico se amplíe y permanezca en el mismo sitio, ha provocado estos problemas durante el desarrollo de la ampliación. Quizás si se hubiera optado por un museo nuevo fuera del casco, hubiera habido más espacio y se hubiera hecho antes. Desde luego hay pocos museos tan bonitos como ése, pero claro, se ha quedado pequeño y mientras se hace la ampliación los fondos han estado sin poder guardarse en condiciones.

 

- Y sobre los Baños califales, resulta ahora que la remodelación que se hizo no sirvió para nada. ¿No le da la sensación de que, con respecto al patrimonio, las administraciones están tomando el pelo a los ciudadanos?

- Los baños califales son un monumento complejo, pues llevaban excavados y en total abandono más de 40 años. No se ha buscado engañar a nadie, sino que se ha intentado hacer bien y el resultado no ha sido totalmente satisfactorio. Según mi opinión, ha habido un error técnico al no tener en cuenta que la impermeabilización que se había puesto no era la adecuada. Un error que no es ni de la empresa que lo hizo ni de ejecución, sino de proyecto. Lo que no me parece lógico es que el Ayuntamiento critique que la Junta haya actuado mal, como ha aparecido últimamente en la prensa, cuando el propietario de los baños es él.



- Díga claramente ¿de qué forma debe rentabilizarse el patrimonio arqueológico en la ciudad?

- Lo primero que debe existir es una conciencia clara de lo que se quiere hacer con él, y no verlo como un estorbo, sino como una riqueza. A partir de ahí, lograr que los ciudadanos se impliquen en esa recuperación y que vean que eso es de verdad su patrimonio. La rentabilidad entonces viene sola al poner en valor esos hallazgos. Lo que la administración tiene que hacer es decidir qué mostrar y cómo hacerlo, porque alguna vez se ha conservado algo que no tiene interés y luego, como en el caso del Fontanar, se ha destruido una planta entera de una mezquita para hacer una pista de atletismo encima. Entonces, ¿se apuesta entonces por el patrimonio, o por el patrimonio donde no molesta?

 

- ¿Cómo mejoraría la actuación sobre el patrimonio?

- En primer lugar, sería importante que se hiciera un control de calidad exhaustivo en las intervenciones que se están realizando, porque se han disparado el número de excavaciones. Hay más de 100 intervenciones al año y eso implica que se hacen las actuaciones a gran velocidad, lo que redundan en su calidad. Y la arqueología no se puede recuperar, lo que se ha excavado se ha perdido para siempre. Otra cuestión que está afectando a la arqueología de toda la región es que se contemple en el Reglamento Arqueológico de Andalucíala la legalidad de la excavación con máquinas, algo que es totalmente contrario a una arqueología científica. Así se da la bendición a las destrucciones de los yacimientos.

Parques con sentido
Veterinaria está llamada a ser uno de los modernos Parques Arqueológicos que acerquen el patrimonio al ciudadano de forma didáctica y divertida. Sin embargo, teniendo en cuenta la rentabilidad de otros intentos, parece que algo está fallando en la creación o gestión de los conjuntos. En este sentido, Pedro Marfil habla de la importancia de dar sentido a los restos arqueológicos. Como ejemplo, explica que los muros del Anfiteatro Romano de Veterinaria están prácticamente robados, quedando poquísimos restos de estructura. “¿Se va a entender eso? Hay que analizarlo”.

Por otro lado, el arqueólogo es también partidario de que se fomente una visión positiva de la Arqueología y se dé valor a lo que realmente tiene, no a lo que conviene. A este respecto, aboga por unas medidas de compensación en caso de que aparezcan restos en el terreno de un constructor. “Al promotor se le puede compensar con terreno, o de alguna manera para que no tenga pérdidas económicas y no vea la Arqueología como un daño. Ambos pueden coexistir perfectamente”.

En cambio, pese a que cuestiona ciertos planteamientos, Marfil cree que Córdoba es merecedora de la Capitalidad Cultural, “no sólo por su importancia en el pasado, sino también porque tiene uno de los casos históricos más grandes de España y lo ha sabido integrar en la vida contemporánea”.



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